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El cubano Edesio Alejandro recibe la condición de miembro activo de la Academia de Hollywood

En exclusiva, reproducimos las palabras de agradecimiento del compositor y músico cubano Edesio Alejandro al recibir anoche, en una ceremonia de la Junta de Gobernadores presidida por el nuevo Presidente electo de la AMPAS John Bailey, en el teatro de la Academy of Motion Pictures Arts and Science en Beverly Hills, California, la condición de nuevo miembro activo de la institución.

Estoy muy feliz de haber participado anoche de la ceremonia oficial de presentación de los nuevos miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos.

Pasaron muchas cosas por mi cabeza y llegaron también todas las personas a las que tengo que agradecer a lo largo de toda mi vida.

Hubo un momento especial, y fue cuando el Presidente de la Academia dijo: “hay un nuevo miembro aquí de Cuba” y me señaló. Sentí que, efectivamente, estaba caminando toda Cuba conmigo anoche, ahí, en la sede de La Academia.

Estaba también mi familia, que gracias a su apoyo he podido realizar todos mis sueños: Janet, mi madre querida y Alberto, mi segundo padre (no todos tienen el privilegio de tener dos buenos padres), mi amada esposa Idolka y mi hijo Cristian Alejandro, gran artista joven que ya es muy querido por todos los cubanos. Ellos han soportado largas horas de espera mientras yo estoy trabajando y nunca se han quejado: todo lo contrario, me han apoyado siempre; mi nuera Cynthia A.R.T y mis bellos nietos Avaia y Adario; mis hermanos Alejandro, Janecita y Mailene; mis sobrinos Edito, Gabriela, Milene y Dayantony; mis cuñados Mary, Tony y Orlando.

Todos caminaron conmigo anoche, la mayoría de la gente quiere a la suegra bien lejos, pero yo me llevé a la buena vieja Idolka también con tía Katy; mi querida tía Benny, que sin su apoyo nada hubiese sido posible, no faltó. Tío Pedro, las tías Lola, Carmen y Ana, los primos Osvaldito, Paquito, Lulu, Estrellita, Tatiana y Aimee.

Fueron mis padrinos Rafaelito, Miguelito, Robertico, también todos mis santos.

Fue conmigo mi ingeniero Israel López que hace que mi música suene maravillosa.

Caminé con los directores con los que he trabajado y que merecen también ese reconocimiento tanto como yo: Fernando Pérez, Gerardo Chijona, Juan Gerard, Alexis Valdés, Manuel Herrera, Lester Hamlet, Rebeca Chávez, Daniel Díaz Torres y Rogelio Paris.

También con mis hermanos músicos Francisco Céspedes, Julio Montoro y Juan Kemell, con Gerardo García, Patricio Amaro y Ernesto Cisneros, músicos importantísimos en mi vida y coautores de varias de mis obras; con mi banda actual Miguelito, Chiqui, Oidel y Victor, y con los músicos que pasaron por ella Mariano, Luisito, Manuel Loyola, Piney, Michel, Fernando y Javier.

Caminaron conmigo mis colegas compositores de cine que también merecen este alto honor: Juan Antonio Leyva, Magda Galván, José María y Sergio Vitier, Carlos Fariñas y Leo Brower.

Todos los amigos que me han dado una mano en mi carrera y en la vida y que se han hecho imprescindibles: Floyd, Galindo, Jorge Fernando, Muso, Humberto Salomoni, Michel, Reinier Santana, Eloy, Piry, Enrique Gonzales, David Pérez y Wendy, Nancy Font, Salomon Benarroch, Jhon Spina, Bob y Amy, Juan y Nelson, José Guevara y Andrea Molinari, Martí Cuevas, Pepe Fraga, Richard, Sebastián, Silvina y Daniel Martin con mis amigos del barrio de San Leopoldo donde nací y los de toda la vida: Rey Julio, Pedrito, Robertico, Pablo, Roberto Tabaco, Bernardo, con mis profesores Mario Daly, Flores Chaviano, Clarita Nicola y Juan Blanco.

Caminé con los espíritus de mis muertos queridos: mi amado Padre (como te extraño mi viejo, hubiese necesitado tanto recibir tu abrazo anoche) tú estabas delante de toda la comitiva; mi querida abuela Juanita estaba a mi mano derecha; de la otra el abuelo Francisco y el abuelo Sebastián.

La abuela Carmen y el tío Rafael no faltaron, y mi querido viejo padre negro Adriano tampoco, él fue cantando como siempre hacía en vida.

Fueron las tías Estrella y Paquita, el tío Paco, Tony y María estuvieron también; Manolo Angueira y Camilo Vives no faltaron, el primo Orestes llevó su latica de leche condensada y se tomó un whiskycillo; y mis madrinas María y Blanca fueron delante del viejo echando agua bendita limpiando a todos los presentes.

Estoy orgulloso de haber nacido en la tierra de Benny Moré, de Pérez Prado, de Bola de Nieve y de Rita Montaner: ellos también caminaron conmigo anoche en la recepción.

Al final, realmente no caminamos: lo que hicimos en Los Ángeles anoche fue arrollar frente a la deseada estatua del OSCAR como si estuviésemos bailando una buena conga por el malecón, por el Prado, por Galiano, por mi San Leopoldo, por todas las calles de la ciudad que más quiero, La Habana.

Estuvo gozando conmigo todo el pueblo de Cuba, al que amo y le doy gracias eternas por permitirme ser parte de su vida y como a un muchacho malcriado haberme permitido hacer todas las locuras que quise y, más que eso, les agradezco habérmelas aplaudido y alabado.

Ustedes han bailado con “La fiesta de la cintura”, han soñado con “Hoy es siempre todavía”, han gritado con “Secretos de silencio”, han enamorado con “Por las calles”, han hecho el amor con “Sensualidad”, han llorado con “Amar es lo único importante”, han vibrado de emoción con “Clandestinos”, se han ripeado bien a la cubana con “La chancleta” y han hecho muchas cosas más con otras de mis canciones.

Ustedes han sido una bendición para mí y, por transferencia, lo están haciendo ahora con mi hijo Cristian Alejandro también.

Se los agradezco eternamente.

Ustedes son la razón de nuestra existencia y, por eso, estuvieron en mi pensamiento anoche también.

Dios los bendiga a todos.

 

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(Fotos cedidas para esta reseña por Edesio Alejandro y David Pérez)

1 Comment

  • Elvis hercules braizon
    09/21/2017 at 7:41 PM

    Dios te bendiga a ti a todos los tuyos y te siga dando todo lo que necesitas para representar a nuestra querida patria, muchas felicidades y tienes un premio bien merecido. Soy enfermera cubana de misión en Belice.

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