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15ª Muestra de Cine Joven 2016: el principio del fin (+ Premios)

La Muestra Joven celebró sus quince. No se escuchó un vals. Tampoco a Ricardo Arjona.

“Suelten amarras” fue el eslogan seleccionado por los organizadores para servir como idea inspiradora del encuentro. El año pasado fue: “¡Vacúnate!” y todas las imágenes visuales o gráficas apuntaban a jóvenes enfermos, mutilados o limitados en sus funciones. Ahora, se acabó la terapia, hay que liberarse, desprenderse, volar, buscar un camino, moverse hacia algún lugar.

muestra_7Para mí, la convocatoria de este año es un llamado a que los jóvenes encuentren su identidad propia, diferente. No se trata de romper con el pasado, porque todas las generaciones se han parado sobre el hombro de sus padres, pero hay que seguir más allá y quince años son suficientes para proponer, con responsabilidad, algo distinto.

Algunos piensan que ya no hay nada nuevo bajo el sol. Ni tampoco nada viejo, diría el poeta. Tal vez, ese cambio se opere en las formas en que estos jóvenes tratan ciertos sujetos, observan lo que les rodea, construyen sus propios mitos y narrativas, reconfigurando las formas y géneros. No olvidemos que  estamos hablando de una generación de creadores audiovisuales, no de vacas pastando en una granja.

El ICAIC, en su tiempo, hizo lo suyo. Transformó el cine nacional y desde hace más de una década auspicia sabiamente estas muestras. Pero ese apoyo a los jóvenes, y a los que no lo son, tiene que ser efectivo durante todo el año, en todos los campos y contra todos los prejuicios. Aún sigue siendo una promesa incumplida la merecida exhibición de estos filmes que, en su gran mayoría, no volverán a ser vistos en una sala cinematográfica.

Para aquellos que últimamente están obsesionados por la Historia, les comento un dato: el 95 por ciento de las películas galardonadas en las Muestras aún esperan por ser exhibidas, regular y comercialmente, en el país. No es una cuestión de calidad artística, ni de soportes, sino de censura y prejuicios ideológicos.

Por eso, basta de lamentos: si los jóvenes no tienen las salas, ¡tomen el Paquete!, recurran a las memorias flash, los discos duros, las redes sociales, los espacios alternativos. Aprovechen cada festival, evento, invitación o llamado. Acérquense a los críticos y periodistas, escriban ustedes mismos sobre sus filmes, conquisten cada rincón de la isla. ¿Quieren ser independientes? Busquen formas de distribución y socialización independientes.

La idea de soltar amarras se vio refrendada en el panel “Raíces y rutas“, organizado por la joven investigadora Zaira Zarza quien, con varios ejemplos e invitados, se acercó a toda esa vasta producción audiovisual que se viene generando fuera de la isla. El fenómeno obliga a repensar los conceptos de identidad, pertenencia e influencia que tradicionalmente definían lo que era, y no, una película cubana.

En una industria de infraestructura tan debilitada como la nuestra y con una emigración creciente, surgen  los proyectos gestionados desde diferentes espacios y zonas geográficas, con financiamiento procedente de múltiples plataformas: privadas, gubernamentales o virtuales. Redes de colaboradores y técnicos que viven en diferentes países y se conectan para ejecutar proyectos fílmicos puntuales. Películas que nacen en Cuba y se terminan en algún rincón del planeta. De ahí que no importe ya el lugar, la institución, el estudio o la procedencia del dinero para hacerlas, pues lo que verdaderamente interesa es que recojan el alma, las angustias, expectativas y energías de los millones de cubanos y cubanas dispersos por este mundo, que las hacen posible.

¿Qué es el cine cubano hoy? Desde luego que no es, ni será, el producido solamente por el ICAIC.

La Muestra demostró, a pesar de todo el empeño y desvelo de sus organizadores, que sigue siendo un evento de laboratorio, un suceso de mínimo impacto popular, disfrutado por un club de fans que la acompaña fielmente cada año. Las salas estuvieron llamativamente vacías, con una asistencia que en ocasiones no superaba los 10 espectadores.

Solo la sección “Moviendo ideas”, un espacio tradicional para el debate con los autores, generaba verdadero interés. No es la primera vez que sucede, pero este año resultó alarmante la escasa recepción. ¿Poca y mala promoción? ¿Espectadores desinformados de los temas y filmes? ¿Apatía y desinterés hacia el cine? Me gustaría que los organizadores recuperaran lo que una vez probaron, llevar las películas hacia otros espacios como universidades, escuelas, provincias,  instituciones o, incluso, prisiones.

Mover la muestra, sacarla del reducto (la calle 23 y 12) en que parece condenada, como si de unos enfermos en cuarentena se trataran. Para aquellos que gustan de las memorias, otro detalle: les recuerdo que hubo años en que nuestros medios recibieron la orientación, de que la Muestra fuera silenciada, limitada su difusión y suspendido su noticiero informativo. Incluso, su directiva tuvo que lidiar muy duro contra aquellas fuerzas externas al ICAIC que pretendían prohibir la exhibición de ciertos filmes “incómodos” realizados por los jóvenes.

Volviendo al presente: en una de las secciones más apreciadas por los creadores, y que cumplió su novena edición, recibieron algún tipo de ayuda técnica o financiera,  una decena de proyectos. Lo interesante es que participaron  unas 18 entidades que combinaban instituciones estatales como el ICAIC o la FAMCA,  asociaciones y fundaciones como la AHS o la Fundación Ludwig, estudios de producción independientes como La 5ta Avenida, Jenova Pro y Espiral, distribuidoras norteamericanas como Americas Media Initiative o  marcas comerciales como Jameson. Varias de las películas que ahora concursaron, recibieron el pasado año aportes de estas casas productoras. Por cierto, un detalle:  la Televisión Cubana, por tercer año consecutivo, no ofrece en esta instancia apoyo de ningún tipo para el cine joven.

Aunque la Muestra está abierta a todos los creadores menores de 35 años, la FAMCA junto a la EICTV aportaron el mayor número de participantes y es lógico que así sea. En ellas se concentra el talento, el apoyo institucional y la rutina docente de realizar ejercicios creativos que generan cada curso, decenas de cortos y documentales.

Este año fue aplastante la presencia de la FAMCA, con al menos una treintena de obras realizadas por egresados o estudiantes activos que, por supuesto, ganaron la casi totalidad de los premios y menciones. Nadie mejor que ellos y sus profesores para saber cuánto sacrificio, tiempo y energía se emplearon para sacar adelante esas obras.

Cuando hoy miramos los autores, artistas y técnicos que hacen nuestro cine, radio y televisión, podemos encontrar miles de rostros que pasaron por las aulas de esta facultad, que algunas autoridades han querido cerrar. Muchos de ellos ya no están en Cuba, pero envían sus películas, contactan con los organizadores y, si pueden, se hacen presentes en La Habana. De alguna forma siguen creando, soñando o trabajando en las televisoras o medios de todo el mundo.

En un corto titulado “Patria blanca” de Leandro de la Rosa, un joven que cumple su servicio militar decide abandonar momentáneamente su unidad para estar cerca de su madre en un momento difícil para ella. La osadía de este adolescente recibirá su castigo, porque el sistema no está hecho para respetar los deseos de sus individuos. El también decidió soltar sus propias amarras, esas que lo ataban a un “cumplimiento del deber”, visto aquí como una abstracción, un absurdo. Leandro y su personaje nos muestran que la verdadera Patria es uno mismo, la que llevamos dentro, la que sentimos y queremos.

No sé si fue este el mejor de los festivales. Lo que si sé es que aquí se presentaron obras, gestos y acciones que atisban lo que será el futuro.

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PREMOS 15 MUESTRA JOVEN 2016

Mejor FicciónCaballos (Dirección: Fabián Suárez)

Caballos

Mejor Documental

Héroe de culto (Dirección: Ernesto Sánchez Valdés)

Heroe-de-culto

Mejor Animación

No country for old squares (Dirección: Yolanda Durán Fernández/ Ermitis Blanco)

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Premio Especial del jurado

La carga (Dirección: Víctor Alexis Guerrero Stoliar)

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Menciones

Ficción: Cada lunes, cada lluvia (Dirección: Rocío Aballí Hernández)

Documental: El tío Alberto (Dirección: Marcel Beltrán) / La otra salida (Dirección: Menfesí Eversley Silva)

Animación: Hecho a propósito (Dirección: Adriel Pérez de Medina Rodríguez)

 

Premios a Especialidades

Dirección: Leandro de la Rosa Jiménez por Patria Blanca.

Guion: Jessica Rodríguez por Espejuelos Oscuros

Edición: Beatriz Candelaria por Héroe de culto

Fotografía: Javier Labrador por Caballos

Sonido directo: Glenda Martínez por Nosotros, la banda

Diseño sonoro: Raymel Casamayor/ Irina Carballosa por Héroe de culto

El jurado reconoce el trabajo de los diseñadores de sonido de No country for old squares, Felix Riera y Edgar Davila

Música original: Alexis de la O y Ilian por No country for old squares

Dirección de arte: Tahimy Ocampo por CaballosPatria Blanca

Producción: Lila Falcón por Patria BlancaNosotros, la banda

Actuación femenina: Neysis Alpízar por La cabeza dentro del agua

Se reconoce la actuación de las niñas Jany Oliva y Laura Molina por Sirenas

Actuación masculina: Milton García por Caballos

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