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Lecciones de Francis Ford Coppola: “Cine y televisión ya no existen: son una misma cosa”

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Francis Ford Coppola es ganador de cinco premios Oscar; es guionista, productor, director de icónicos filmes como El Padrino; pero es más, él es el Padrino. Es un patriarca. Tiene ese aire de hombre sabio, cansado, que ha vivido, sentido y soñado mucho. Tiene la bondad de un abuelo generoso que malcría a sus nietos y la severidad del que impone respeto con su sola presencia.

Cuando se sienta a conversar ocupa todo el espacio, no solo con su corpulencia, sino con su energía, su espíritu, su voz.

Habla de su familia, de su obra, del arte…

El arte tiene que parecerse a sí misma -dice Coppola-  debe hacerse desde su significado, con sus propias herramientas, desde su propia raíz.

El arte ha sido enlatado y constantemente reinterpretado y nos ha traído a un tiempo en que todo está procesado. Mi teoría es que algo se ha perdido al enlatarla.

Cuando los pintores hacían retratos debían representar a la persona frente a ellos. Luego apareció la fotografía y lo hizo de una manera más eficiente. Los pintores se sintieron libres entonces para poner en sus cuadros sus impresiones, sus percepciones sobre las personas que pintaban. Puede ser igual con el cine. Antes había que preparar todo, ensayar todo y luego filmarlo con una determinada visión, y el espectador ve el tiempo del editor, la noción del director, la caracterización de los actores. Francis Ford Coppola piensa que hoy eso puede cambiar.

Quiero experimentar con la mezcla del cine y la televisión, haciendo cine en vivo, sin cortar, sin montar, editando en vivo, mezclando ambos lenguajes y usando las técnicas de ambos. El resultado solo puede parecerse a sí mismo.

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¿Un nuevo lenguaje cinematográfico?

Hace cinco años, cuando salió Avatar, todos estaban encantados y decían que el 3D era el futuro del cine y pronto todas las películas se harían así. No creo que el futuro del cine sea el 3D, que por cierto no es un invento de este siglo, ya existía desde los cincuenta en filmes como La casa de cera. Hitchcock  también hizo una película con esa técnica.

Creo que sí habrá un nuevo lenguaje cinematográfico, que ya se está componiendo, está naciendo hoy en lugares como  la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV).

Lo que no ha cambiado son los temas que desde siempre han ocupado a los creadores, aunque se transformaran las formas de contarlos. Son las mismas cosas que les preocupaban a los grandes escritores de siglos pasados, y mucho antes que al cine, al teatro. El cine es un lenguaje joven, muy joven si lo comparamos con el teatro que tiene miles de años de antigüedad, pero los grandes temas son los mismos.

El futuro del cine en tres pasos

Tras dedicarle algunas reflexiones al lenguaje del cine, Francis Ford Coppola apunta que su futuro está en la transformación de tres áreas: documental, tecnología y guion.

Hablo del documental como género pero me refiero a las posibilidades expresivas de un híbrido entre este y la ficción, donde las fronteras son cada vez más flexibles.

El documental ha evolucionado a un punto donde se pueden contar historias reales utilizando a veces el montaje que es característico de la ficción y de ahí resultan películas hermosas sobre los grandes temas humanos.

Me gusta poner  el ejemplo de la joven directora canadiense Sarah Polley y su película Stories we tell. Es un documental donde una familia expone al mundo sus relaciones y mientras avanza la historia se vuelve tan personal, que como espectador uno se siente extraño frente a la pantalla, como si fuera un intruso en la casa de esa familia. Creo que esa extralimitación es una de las claves para el futuro del cine.”

El otro punto es la tecnología, que parece adelantarnos en todo sentido.

Cuando surgió el cine, era silente y en blanco y negro. Luego aparecieron el sonido y las cámaras que filmaban en color. Con el paso de lo analógico al mundo digital aumentaron exponencialmente las posibilidades creativas de los cineastas, y hoy se puede crear todo un universo practicante de la nada, con solo una computadora.

Me parece fundamental que una misma persona puede hacer toda su película, o al menos tenga las herramientas para eso; cualquiera puede editar en su computadora, mezclar sonido, grabar con su cámara.

Hoy en las salas de cine no se ven largas cintas pegadas a mano, sino archivos digitales en proyectores digitales, que pueden ser modificados. Así, la película que se proyectó un lunes por la tarde podría no ser la misma que se pone el martes. Y la puede modificar cualquiera desde su ordenador. Eso puede hacer una película muy promiscua, pero también le puede aportar vida.

¿Y el guión?

Cuando los poetas, novelistas, guionistas escriben, lo hacen siempre sobre algo personal, aunque usen diferentes nombres y diferentes situaciones, escriben sobre sí mismos y sus familias y las personas que los rodean. El recontar esas experiencias es lo que luego se convierte en una ficción.

Las novelas existen hace miles de años y su lenguaje está en constante reinvención. Antes se escribía solo desde el punto de vista del autor, luego desde el punto de vista de un personaje, luego aparecieron novelas que narraban desde diferentes puntos de vista y podías encontrar en dos capítulos consecutivos la percepción de dos personajes diferentes sobre una misma situación.

Por eso creo que hay tanto por innovar ahí, en el guion. Es muy importante el punto de vista de quien nos cuenta una historia y esto puede innovar el cine.

¿Qué le dice a las nuevas generaciones de cineastas?

Hoy realizo en la EICTV mi deseo de dialogar con los estudiantes, los jóvenes de hoy que son los herederos, el futuro del cine.

Puedes decidir ser director porque quieres ser famoso, tener mucho dinero, salir en los medios, tener prestigio o porque tienes algo que es muy personal pero a la vez tan grande que tienes que expresarlo, decirlo más allá de ti y arriesgarte a ser juzgado. Pero creo que antes debes decidir en tu corazón qué tan personal quieres ser, qué tanto de ti vas a compartir, o cómo vas a contar una historia que puede haber sucedido hace cientos de años y la traes al presente poniendo algo personal, adaptándola a tu visión, desde tu experiencia.

Creo que el propósito del arte es iluminar la vida contemporánea. Mostrarle a otras personas que tienes emociones y que pueden ser las mismas que ellos tienen.

Cada una de mis películas debe tener mucho de mí mismo, de mis experiencias, de la gente que conozco. Uno no puede hablar de algo que no conoce y aunque utilice actores y monte falsos escenarios, un director siempre hablará de sus experiencias, sus conflictos. El cine, el buen cine, es personal.

Su próxima película…

A veces se me olvida que soy un hombre  viejo, porque me emociono con los proyectos como un niño, como ahora, que intento hacer cine en vivo. Quién sabe, quizá sea así porque pienso que hoy la televisión y el cine no existen por separado, sino son una misma cosa, recorren caminos que han de confluir.

Imaginemos que podemos ver una película en el mismo momento en que se está haciendo. Como en la televisión, donde las acciones suceden en vivo, como pasa en el teatro o en un concierto y que podemos verla en una sala de cine, en casa, en cualquier parte del mundo.

Mi teoría es que cuando aparece un nuevo instrumento musical, siempre habrá algún loco que lo quiera tocar. Con el cine no tiene que ser diferente: si hay una nueva posibilidad de hacer, de contar, hay que hacerlo así. Hoy es posible, hoy se puede hacer cine en vivo y yo quiero ser ese loco que lo haga.

Presenté aquí una película que aún debe trabajarse un poco más, pero quise arriesgarme para experimentar algo nuevo, pues es la única forma de aprender. Es solo un primer intento, pero en el futuro planeo hacer un largo y filmarlo en vivo;  un producto más acabado, con una mayor complejidad. Quizá sea este el lenguaje cinematográfico del futuro, que para el cine y la televisión es en una semana.

Vea video de Coppola cocinando pastas en la EICTV, 2015

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